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Retención de clientes

La retención de clientes es la capacidad de una empresa para conservar a sus clientes a lo largo del tiempo y conseguir que sigan comprando.

Cómo se mide

La tasa de retención es la cara opuesta del abandono. Una fórmula habitual: clientes al final del periodo menos clientes nuevos del periodo, dividido entre clientes al inicio. Ejemplo inventado: empezaste el trimestre con 500 clientes, terminaste con 520, de los cuales 60 son nuevos. Retuviste 460 de 500, es decir, el 92 %.

También se mira por cohortes: de los clientes que compraron por primera vez en enero, cuántos siguen comprando tres o seis meses después.

Por qué importa

Un cliente que se queda compra otra vez, recomienda y cuesta menos atender, porque ya conoce la empresa. La retención sostiene el valor del cliente a lo largo del tiempo y hace que el negocio sea menos dependiente de la publicidad.

Para el dueño, una retención baja convierte el crecimiento en una cinta de correr: hay que captar cada vez más solo para no caer.

Error habitual

Pensar que la retención es tarea de un departamento aparte. En la práctica se decide en cada conversación: la rapidez de respuesta, una promesa cumplida o incumplida, el trato tras la venta. Otro error es retener solo con descuentos. El cliente se queda por el precio y se va con el primero que ofrezca menos.

Qué hacer

Mide la retención por cohortes y por responsable. Define qué contacto recibe un cliente después de comprar y cuándo. Vigila las señales de enfriamiento y actúa antes de la ruptura. Pregunta a los clientes que se quedan qué valoran, y protege eso con el mismo cuidado que la captación.

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