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Prórroga del préstamo

La prórroga de un préstamo es un acuerdo para mover la fecha de devolución, normalmente a cambio de pagar los intereses acumulados o una comisión.

En pocas palabras

Llega la fecha de pago y el cliente no tiene la suma completa. Paga lo que se ha acumulado por usar el dinero y obtiene más tiempo. El capital sigue igual, solo cambia la fecha. Es habitual sobre todo en préstamos cortos.

Cómo se ve en la práctica

Ejemplo ilustrativo: un préstamo de 1 000 a 30 días con 1 200 a devolver. El cliente paga 200 de intereses y prorroga otros 30 días. Al mes siguiente vuelve a deber 1 200. Si esto se repite varias veces, el cliente ya ha pagado más que el capital y la deuda no ha bajado nada.

En muchos países el número de prórrogas y el coste total están limitados por la normativa. Las reglas dependen del país, así que conviene revisarlas con un abogado.

Por qué le importa al dueño

La prórroga evita que el préstamo entre en mora y genera ingresos. Para quien tiene un retraso corto y honesto, es una herramienta justa. Pero también esconde el problema: quien prorroga una y otra vez muchas veces no puede devolver el dinero. Te conviene ver qué parte de la cartera está prorrogada y cuántas veces seguidas, y distinguir una prórroga puntual de una cadena.

Error frecuente

Considerar las prórrogas más seguras que los préstamos nuevos y construir el plan sobre ellas. Cuando las prórrogas se acaban, todo el problema acumulado cae de golpe en mora.

El segundo riesgo es de reputación. Un cliente que ha pagado en intereses más de lo que pidió prestado tarde o temprano se queja, y esa queja no juega a favor de la empresa. Ofrecer un plan de pagos real suele ser mejor que otra prórroga.

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