Reunión uno a uno (1:1)
La reunión uno a uno (1:1) es una conversación personal y periódica entre el responsable y un empleado sobre el trabajo, los resultados, las dificultades y su desarrollo.
Qué es, en pocas palabras
El responsable y el empleado se reúnen a solas y con un calendario fijo, por ejemplo cada semana o cada dos semanas. No en la reunión de equipo ni de pasada, sino aparte. Es el tiempo del empleado: habla de lo que le impide trabajar, de lo que le sale bien y de hacia dónde quiere crecer.
Cómo se ve en la práctica
Una reunión corta, de 20 a 30 minutos, con una estructura sencilla:
- cómo estás y qué te preocupa ahora;
- resultados del periodo: cifras y un par de conversaciones reales con clientes;
- qué te frena y en qué puede ayudarte el responsable;
- uno o dos acuerdos hasta la próxima reunión.
El beneficio se ve en las cifras con el tiempo. Ejemplo ilustrativo: en un equipo de 8 personas, en medio año de reuniones regulares se fue un empleado, y en el medio año anterior, tres. No es una prueba por sí sola, pero sí un motivo para seguir.
Por qué le importa al responsable
En las reuniones de grupo la gente calla lo importante: la sobrecarga, un conflicto, la idea de irse o que no entiende el esquema de retribución. A solas, esas cosas salen antes, cuando todavía se pueden resolver.
Las reuniones regulares también ayudan a mantener el foco en los objetivos y a notar a tiempo que alguien está bajando.
Error habitual
Convertir la reunión en un informe de cifras o en una reprimenda. El empleado llega a defenderse y no hay conversación. Otro error es cancelarla ante cualquier imprevisto: la gente entiende rápido que no importa.
Qué hacer: respeta el calendario, deja que el empleado hable primero, anota los acuerdos y revísalos en la siguiente reunión. Analiza los errores con calma y con ejemplos, y elogia con la misma concreción con la que criticas.
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