KYC (conoce a tu cliente)
KYC (Know Your Customer, conoce a tu cliente) es el conjunto de comprobaciones con las que una empresa verifica la identidad de un cliente y evalúa su riesgo antes de darle servicio.
En pocas palabras
KYC significa que la empresa sabe con quién trata. Antes de conceder un préstamo o abrir una cuenta, comprueba que la persona existe, que los documentos son suyos y que no figura en listas de sanciones o de vigilancia. Con empresas, también implica saber quién es su dueño y quién la controla. KYC no es un paso único: los datos se actualizan y las comprobaciones se repiten cuando algo cambia.
Cómo se ve en la práctica
Un proceso típico: el cliente aporta un documento de identidad, la empresa comprueba que es válido y que corresponde a la persona, a menudo con una verificación por foto o vídeo, confirma los datos de contacto y la dirección y cruza el nombre con las listas correspondientes. Los clientes de mayor riesgo pasan por una verificación reforzada, por ejemplo sobre el origen de sus fondos.
Por qué le importa al dueño
En préstamos y pagos, KYC suele ser una obligación legal, no una opción. Protege contra la suplantación de identidad, contra préstamos dados a personas que nunca pensaron devolverlos y contra el uso del negocio para blanquear dinero. También hace posible el cobro: un préstamo concedido a una persona falsa o no verificada es casi imposible de recuperar.
Riesgo frecuente
Hacer el KYC tan pesado que los clientes honestos abandonan, o tan ligero que los defraudadores pasan. Otro riesgo es guardar los documentos sin cuidado: los datos de KYC están entre los más sensibles que tiene una empresa y una filtración sale cara.
Qué hay que comprobar, cómo hacerlo y cuánto tiempo guardar los datos depende del país y del tipo de negocio, así que conviene revisarlo con un abogado.
Más en Señales
- Cuenta oficial o números propios: cómo funcionan de verdad las difusiones en apps de mensajeríaLos mensajes masivos en las apps de mensajería siguen dos caminos: la cuenta oficial de la empresa, con plantillas y aprobación, o números de trabajo normales con personas detrás. El camino oficial es más fácil de aprobar, pero suena a difusión. Los números propios suenan a conversación, pero exigen orden: muchos números vivos, carga repartida, reemplazo de los que caen y consentimiento de los destinatarios.
- CRM para WhatsApp: qué revisar antes de elegirElegir un CRM para WhatsApp no empieza por la herramienta, sino por las respuestas del responsable a sí mismo: a nombre de quién están los números, quién responde por ellos, qué se va con un comercial, cómo obtienes el consentimiento de los clientes y dónde exige la ley guardar las conversaciones. Sin esas respuestas, cualquier elección es una apuesta a ciegas.