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Glosario

AML (prevención del blanqueo de capitales)

AML (anti-money laundering) es el conjunto de reglas, controles y procedimientos con los que una empresa evita ser usada para blanquear dinero de origen ilícito.

En pocas palabras

Blanquear dinero es hacer que un dinero sucio parezca limpio, pasándolo por negocios y operaciones legales. AML es la defensa contra eso. De las empresas que mueven dinero, como prestamistas, empresas de pagos o casas de cambio, se espera que conozcan a sus clientes, vigilen las operaciones inusuales y comuniquen las sospechosas a las autoridades.

Qué incluye en la práctica

Un programa AML suele cubrir: identificación del cliente (KYC), evaluación del riesgo de clientes y productos, seguimiento de operaciones, cruce con listas de sanciones, procedimientos para comunicar actividad sospechosa, conservación de registros y formación del personal. A menudo se nombra a un responsable del proceso.

Un ejemplo sencillo de señal de alerta: un prestatario devuelve un préstamo antes de tiempo en efectivo de origen poco claro, pide otro enseguida y el patrón se repite. Por sí solo no prueba nada, pero es justo el tipo de actividad que un proceso AML revisa.

Por qué le importa al dueño

Los fallos en AML tienen consecuencias graves: multas, pérdida de la licencia, cuentas bloqueadas y, en algunos países, responsabilidad personal de los directivos. Los socios y proveedores de pagos también revisan el AML de una empresa antes de trabajar con ella. Un negocio con un AML débil puede ver cómo se le cierran puertas mucho antes de que llegue un regulador.

Riesgo frecuente

Tratar el AML como un papeleo que se hace una vez para obtener la licencia. Las reglas cambian, los productos cambian y aparecen riesgos nuevos. El riesgo contrario es bloquear por error a clientes honestos sin una vía clara para resolver el caso.

Las obligaciones de AML varían mucho según el país y el tipo de negocio, así que conviene montarlas junto con un abogado.

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